Respiro el aire de una mortifera soledad que rodea todo lo que soy.
Oscura reina de la miseria eres lluvia peregne en polvo
Mar de sacrificios en las llemas de mis dedos
Por las noches me devoras con pasion recostada en mi cama cortandome la respiracion
se ha vuelto mi amante, mi seguidora y mi diosa.
Por cada lagrima ha un tormento prolongado, ese que entrego con la devocion y esperanza
el que nunca dejo sabiendo y conociendo lo denigrante que es y se ha convertido en cotidianidad mezclada con necesidad.
De rodillas marcadas y cabeza hacia abajo cuello entumecido y voces de filo sarpan desde mis oidos cortando el silencio
cosumidor derrotando dosis de alquimia y naturalidad cuales pequeñas niñas intrépidas cambian de lugar
pizando cuando quiere la sangre de nadie.
Vulnerable de todos.
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